La edición 2025 del Giro de Italia cerró con una polémica que sacudió los cimientos del ciclismo profesional. La Unión Ciclista Internacional (UCI) anunció una investigación formal contra el ciclista belga Dries de Bondt y el equipo EF Education-EasyPost, tras revelarse un posible acuerdo de colaboración encubierta durante la etapa 20 de la competencia.
Todo comenzó con una confesión sin tapujos. De Bondt, corredor del Decathlon-AG2R La Mondiale, reconoció en una entrevista al portal neerlandés Wielerflits que, durante el ascenso al Colle delle Finestre, decidió ayudar a Richard Carapaz (EF Education) sin que existiera un motivo competitivo claro. Su justificación fue tan frontal como polémica: está en busca de equipo para 2026 y vio en esa etapa una oportunidad de “promocionarse”.
“Me pareció buena idea hacerme notar durante el Giro. Quiero dejar claro que estoy disponible”, declaró el belga, quien incluso contó que sostuvo una charla previa con un director deportivo del EF, quien le insinuó que podría “surgir algo interesante” si ayudaba en la jornada.
El escándalo se encendió rápidamente, no solo por la inusual alianza, sino porque esa etapa fue clave: la victoria fue para Simon Yates, quien se llevó el título, dejando al mexicano Isaac del Toro fuera del podio y a Carapaz en tercera posición.
La UCI considera que estas acciones, aunque no estrictamente ilegales según el reglamento actual, podrían comprometer la integridad de la competencia. En su comunicado, advirtió que el comportamiento de De Bondt “plantea serias dudas sobre la ética deportiva”.
Ahora, el ciclismo mundial espera las consecuencias. Mientras Simon Yates celebra en lo alto del podio, el Giro podría pasar a la historia no solo por su desenlace, sino por el capítulo oscuro que amenaza con cambiar las reglas del juego.