Con respaldo casi unánime y un debate que giró más en torno a los matices que a los desacuerdos, el Senado de la República dio el visto bueno a la Estrategia Nacional de Seguridad Pública 2024-2030. La aprobación ocurrió tras la comparecencia de Omar García Harfuch, actual titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, quien acudió este martes al recinto legislativo en Ciudad de México para detallar el rumbo que seguirá el país en materia de seguridad.
Desde el arranque de su intervención, Harfuch expuso los cuatro pilares que, aseguró, sostendrán el combate al crimen y la recuperación de la paz: atacar las causas sociales de la violencia, consolidar a la Guardia Nacional, robustecer la inteligencia e investigación criminal, y mejorar la coordinación con gobiernos estatales.
La presentación generó reacciones diversas, aunque sin confrontaciones directas. Incluso voces de la oposición, aunque con reservas, reconocieron avances. En contraste, desde la bancada oficialista no hubo titubeos.
“Merece y tiene todo nuestro respaldo. Esta estrategia fortalece la inteligencia, la investigación y la coordinación con las fiscalías estatales”, afirmó el senador morenista Luis Fernando Salazar, quien no escatimó elogios al proyecto.
La nueva estrategia busca marcar un cambio de ritmo respecto a sexenios anteriores, apostando por una mayor articulación entre fuerzas federales y autoridades locales, al tiempo que se insiste en atender los orígenes sociales del delito como medida preventiva.
Con esta aprobación, el gobierno federal refuerza su apuesta por una visión integral de la seguridad, mientras los senadores dejan claro que, al menos por ahora, existe consenso en el diagnóstico… aunque el reto está, como siempre, en la ejecución.