Con un presupuesto que supera los 61 mil millones de pesos, la administración de Claudia Sheinbaum arrancó una estrategia nacional para enfrentar la crisis hídrica. La iniciativa contempla 17 proyectos clave que buscan asegurar el acceso al agua potable, combatir la sequía y reducir el riesgo de inundaciones.
Aunque la mayoría de las obras están enfocadas en regiones afectadas por la falta de agua, también se contemplan intervenciones en zonas que requieren infraestructura moderna para prevenir desastres. De los 17 proyectos, 16 se orientan a suministro y potabilización, y uno, en Tabasco, será exclusivo para obras de contención ante inundaciones.
El mapa de acciones incluye estados duramente golpeados por la sequía: Sonora, Baja California, Durango, Zacatecas y Guanajuato, entre otros. En La Laguna, por ejemplo, se instalarán redes troncales con una inversión de 1,700 millones. Sonora recibirá un sistema de presas por 7,500 mdp, y en Rosarito, Baja California, la planta desaladora absorberá 12 mil mdp.
En otras entidades, también se desplegarán obras significativas: Veracruz tendrá el Acueducto Coatzacoalcos (1,550 mdp), Oaxaca levantará la Presa Paso Ancho (4,600 mdp) y en Zacatecas reviven el proyecto de la Presa Milpillas, con 8,900 mdp.
Pero el golpe más fuerte llega para la Zona Metropolitana del Valle de México, que recibirá una inversión histórica de 50 mil millones de pesos. El objetivo: garantizar a largo plazo el abasto de agua para millones de personas.
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) detalló que esta nueva política hídrica no sólo atiende necesidades urgentes, sino que busca construir una visión de futuro con seguridad hídrica y justicia ambiental. En palabras simples: agua donde falta, y prevención donde sobra.