Lo que comenzó como una promesa se convirtió en historia: Katy Perry despegó al espacio y cumplió su palabra de cantar más allá de la atmósfera terrestre. A bordo del vuelo NS-31 de Blue Origin, la estrella pop viajó junto a Lauren Sánchez, Gayle King y un grupo de mujeres que hicieron de esta misión algo sin precedentes.
El cohete partió desde el oeste de Texas la mañana del lunes y, tras más de 10 minutos de vuelo y cuatro minutos en el espacio, volvió a tierra firme. Al descender, tanto Katy como Gayle besaron el suelo, marcando el fin de una travesía que mezcló ciencia, emoción y un toque de música.
Durante el vuelo, Perry interpretó “What a Wonderful World”, la emblemática canción de Louis Armstrong. “Esa canción ya la había cantado antes, pero ahora entiendo que me estaba preparando para este momento”, confesó. Para ella, llegar al espacio fue más que una aventura: “Quise mostrar que ser valiente también significa entregarse a lo desconocido”.
Pero lo curioso de su experiencia va más allá del canto. La artista aseguró que recibió “señales del universo” que confirmaron que su viaje era parte de algo más grande. Desde una pluma grabada en la cápsula —uno de sus apodos familiares— hasta el nombre del módulo: Tortuga, otro mote que su madre le daba desde niña.
La misión fue también un hito histórico: la primera tripulación exclusivamente femenina en más de 60 años. Lauren Sánchez, comprometida con Jeff Bezos, describió la vista de la Tierra como “tranquila” y aseguró que este viaje busca inspirar a quienes aún creen que soñar en grande es cosa de otro mundo.
Una cápsula, una pluma, una tortuga… y una canción flotando en la inmensidad del espacio. Así, Katy Perry dejó su huella en las estrellas.