El mensaje fue claro y sin rodeos: quien no atienda con sensibilidad las denuncias por desapariciones en México, se va. Así lo advirtió la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, durante el primer encuentro con el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, realizado en la Ciudad de México.
El llamado, que sonó más a ultimátum que a advertencia, va dirigido a los funcionarios federales y estatales que, según las madres buscadoras, han demostrado insensibilidad, maltrato y total desinterés frente a una crisis humanitaria que desborda cifras y rompe familias. “Hay cambios que se tienen que hacer, y los vamos a hacer. Y quien no lo entienda, tendrá que irse. La Presidenta no está jugando”, sentenció Rodríguez.
La cita con el colectivo se enfocó en exigir resultados concretos, no discursos. Se acordó una segunda reunión para el 23 de mayo, en la que se evaluará si hubo mejoras reales en la atención institucional.
Indira Navarro, vocera del colectivo, calificó el encuentro como histórico. “Nunca habíamos sido escuchadas así”, declaró. Reconoció también a la presidenta Claudia Sheinbaum por tomar el tema en sus propias manos. “Es partir de cero, pero por fin se siente que hay voluntad”, dijo.
Aunque no se ofrecieron detalles del caso del rancho Izaguirre en Jalisco, Rosa Icela aseguró que hay avances, y que será la Fiscalía General quien informe los resultados.
En paralelo, Ceci Flores, fundadora de Madres Buscadoras de Jalisco, reveló que cuando Adán Augusto López era secretario de Gobernación, le sugirió abandonar la búsqueda de sus hijos a cambio de protección. Hoy, dice, sigue sin recibir apoyo, ni siquiera contacto directo de Rosa Icela.
Mientras tanto, expertos como Michael Chamberlin, de Consultora Solidaria, exigen que el Estado reconozca lo evidente: hay desapariciones cometidas por agentes del gobierno. “El primer paso para solucionar una crisis es dejar de negarla”, afirmó.