La Unión Europea no se quedará de brazos cruzados. Así lo dejó claro Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, quien advirtió que los nuevos aranceles impuestos por Donald Trump sobre el acero y el aluminio extranjero recibirán una respuesta contundente.
«Estos aranceles son injustificados y dañinos para la economía europea», expresó Von der Leyen en un comunicado, dejando claro que Bruselas tomará medidas de represalia para proteger a sus industrias.
Europa se prepara para la guerra comercial
El malestar en el bloque europeo ha sido generalizado. Alemania, la mayor economía de la UE, ya ha alzado la voz. El canciller Olaf Scholz enfatizó ante el Parlamento que, si EE.UU. mantiene esta postura, “Europa responderá con unidad”, advirtiendo que una escalada en las tensiones comerciales perjudicaría a ambas partes.
Desde el Parlamento Europeo, el debate fue intenso. Mientras algunos eurodiputados, como el sueco Jörgen Warborn, pidieron agotar las vías diplomáticas antes de imponer represalias, otros, como la española Iratxe García, demandaron acciones inmediatas. García incluso sugirió aplicar aranceles a sectores estratégicos de la economía estadounidense y endurecer regulaciones comerciales contra productos de EE.UU.
El proteccionismo de Trump pone en riesgo las relaciones transatlánticas
Trump ha defendido los aranceles como una medida para favorecer a la industria siderúrgica estadounidense y evitar que el mercado local se vea afectado por importaciones más baratas. Sin embargo, su decisión ha encendido alarmas en Bruselas.
El vicepresidente de la Comisión Europea, Maroš Šefčovič, advirtió que este tipo de políticas son «económicamente contraproducentes» y pueden dañar las cadenas de producción integradas entre Europa y EE.UU.
La UE aún no ha revelado cuáles serán sus contramedidas, pero en 2018, cuando Trump impuso aranceles similares, Bruselas respondió gravando productos icónicos estadounidenses como motocicletas, bourbon y jeans.
Con un comercio bilateral de 1.5 billones de dólares anuales, el impacto de una guerra comercial sería significativo para ambas economías. Mientras tanto, Europa se alista para responder con la misma dureza con la que Trump ha decidido jugar.